Se vuelve a comprobar que ni José Luís Rodríguez Zapatero pese a su tallante, ni su partido, el PSOE, tienen la más mínima voluntad de afrontar con valentía la resolución del conflicto político vasco, negándose a dialogar y negociar. Por lo que debe ser el Parlamento Vasco, el depositario de la voluntad popular de la ciudadanía vasca, el que debe poner en marcha las iniciativas pertinentes para movilizar a toda la sociedad vasca e impulsar sin reservas el desarrollo de la hoja de ruta del tripartito de manera que el camino iniciado hacia la paz y la normalización política no tenga vuelta atrás. Es el momento de cumplir con el compromiso adquirido con la sociedad vasca y continuar con la hoja de ruta.
Asimismo es completamente inaceptable que el Gobierno de José Luís Rodriguez Zapatero negocie con ETA, y que éste se niegue a negociar con Ibarretxe, el representante oficial y legitimo, elegido democráticamente en las urnas de la CAPV. Que es el que tiene que velar por la inmensa mayoría de la sociedad vasca, que demanda un escenario político en el que todos los proyectos sean defendibles y materializables, por lo que nadie, ni Zapatero ni el PSOE, pueden cercenar ese derecho con un portazo como el del año 2005, cuando el Congreso español despreció la propuesta de la mayoría absoluta del Parlamento Vasco.




