1 de Mayo

Mucho han cambiado las cosas desde aquel Primero de Mayo de 1886 gracias a la lucha de los trabajadores y trabajadoras que han posibilitado importantes logros sociales, pero hoy todavía persisten importantes desigualdades e injusticias por lo que hay que seguir dando pasos y son muchos los pasos que todavía se tienen que dar en el camino de la igualdad y la dignidad laboral. En este momento, la dificultad de los jóvenes para acceder al mercado laboral y el no amejoramiento de las concisiones laborales para las mujeres son dos problemas de actualidad a los que tenemos que sumarle algunos quizá más determinados y cercanos a los tiempos que vivimos como son la precariedad y las condiciones en las que tienen que trabajar los inmigrantes.

Por lo que desgraciadamente este año también, en todo el mundo, el primero de mayo es un día para reivindicar más que para festejar. Y tendremos que dar pasos reales en la consecución de un verdadero estado del bienestar. Un sistema basado en la igualdad y donde sean las instituciones las garantes de la dignidad de las personas y de la gestión de los recursos necesarios para ello. Un sistema que permita la igualdad laboral.