El sábado me pena de haber podido acudir al concierto que celebro el prestigioso Orfeón Donostiarra en el velódromo de Anoeta.
Aunque no me suele hacer mucha gracia que el velódromo se utilice para fines no deportivos, hay que reconocer que el Orfeón Donostiarra se merecía un homenaje por todo lo alto, tal y como sucedió el pasado sábado en Anoeta. Ya que el Orfeón a lo largo de sus 110 años de historia ha sido un fiel embajador de Donostia, al pasear por todo el mundo el nombre de Donostia a la par que cosechaba grandes exitos y aclamadas ovaciones.
ZORIONAK!
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