Ya he hablado en dos ocasiones sobre el teatro Victoria Eugenia (véase aquí y aquí), y el teatro Donostiarra tras estos siete años cerrado y después de su gran inauguración sin estar acabada la obra sigue dando mucho que hablar.
Después de que la tarima del teatro cediera ante el peso del público que se dio cita el miércoles para ver el concierto de Fangoria y ante la suspensión de próximos conciertos por falta de seguridad se demuestra que las cosas no se han hecho del todo bien.




